martes, 8 de septiembre de 2009

La conmemoración del inicio de la II GM despierta viejos rencores entre Rusia y Polonia

Merkel asume la culpa de Alemania por el "sufrimiento" causado y Barroso pide que se mantenga la unidad europea

MADRID, 1 (EUROPA PRESS)
Los actos que se celebraron hoy en Gdansk (Polonia) para conmemorar el inicio de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, a los que asistieron cerca de 20 jefes de Gobierno europeos, han hecho resurgir viejos rencores por disputas entre Rusia y Polonia en relación con los hechos históricos.
Intentando crear un ambiente positivo, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, subrayó la importancia de mantener la unidad de Europa, mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, lamentó el "sufrimiento" que generó en los polacos la invasión alemana.
El primer ministro ruso, Vladimir Putin, aprovechó la ocasión para decir a su homólogo polaco, Donald Tusk, que Moscú y Varsovia no deben permitir que las disputas históricas por la Segunda Guerra Mundial obstaculicen su cooperación bilateral.
Putin se reunió con Tusk en la ciudad de Sopot, en el norte de Polonia y cerca de Gdansk, en la península de Westerplatte, donde comenzó la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi, que marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron unos 50 millones de personas.
"Respecto a lo que precedió a la tragedia, corresponde a los expertos determinarlo", declaró. "Debemos entender qué fue lo que desencadenó el inicio de la guerra y seguir adelante", ańadió Putin.
Polonia y algunos Estados ex soviéticos culpan del comienzo del conflicto al pacto Molotov-Ribbentrop, el acuerdo de no agresión que alcanzaron Josef Stalin y Adolf Hitler en 1939 y que incluía un protocolo secreto para dividir el norte y el este de Europa, incluida Polonia, en esferas de influencia.
Rusia ha intentado impedir que se describa a la Unión Soviética como agresora en la guerra, en la que perdió al menos a 27 millones de ciudadanos, pero muchos piensan que el pacto Molotov-Ribbentrop --del que Hitler renegó en 1941 al invadir la URSS-- abrió la puerta a la invasión de Polonia y, por consiguiente, a la guerra.
Polonia perdió en la Segunda Guerra Mundial a un quinto de su población, incluida la inmensa mayoría de sus tres millones de ciudadanos judíos, y también una quinta parte de su territorio, y luego estuvo bajo el dominio soviético hasta 1989.
Tras reunirse con Putin, el primer ministro polaco reiteró la postura oficial de su Gobierno: "El pacto Molotov-Ribbentrop llevó, de una forma u otra, a la agresión contra Polonia. Alemania atacó Polonia el 1 de septiembre y, dos semanas más tarde, las tropas estalinistas de Rusia vinieron desde el este".
Más duro se mostró el presidente polaco, Lech Kaczynski, quien consideró que el pacto dividió Europa. En la ceremonia de Gdansk, el jefe de Estado denunció que el 12 de septiembre de 1939 "Polonia recibió una puńalada por la espalda" por parte de "la Rusia bolchevique", en referencia a la ocupación del este del país.

OBJETIVIDAD HISTÓRICA

Putin consideró injusto afirmar que el pacto fue el único desencadenante de la guerra y pidió que se hable con "objetividad" de los hechos históricos: "Todos hemos cometido muchos errores (y) todos ellos contribuyeron al inicio de la agresión a gran escala por parte de la Alemania nazi".
En este sentido, el primer ministro ruso recalcó que cualquier pacto firmado por países europeos y la Alemania nazi entre 1934 y 1939 fue "moralmente inaceptable", además de "no tener sentido políticamente" y ser "dańino y peligroso". "Debemos admitir estos errores. Nuestro país lo ha hecho", ańadió.
Así, recordó el tratado que firmaron Reino Unido y Francia con el dictador nazi en 1938, que a pesar de estar pensado para apaciguarle, permitió que Alemania se anexionase la región checoslovaca de los Sudetes, y destacó también que Polonia tomó una parte del territorio checo antes de ser invadida.

BUENAS RELACIONES BILATERALES

Tusk, en cambio, se centró en el presente y resaltó las mejoras en las relaciones bilaterales: "La relaciones entre Polonia y Rusia están ahora mejor que nunca. Aunque la crisis ha provocado un descenso en el movimiento (comercial), queremos que se fortalezca la dinámica".
Por otra parte, el jefe del Gobierno polaco aseguró que él y Putin han llegado a la conclusión de que las cuestiones energéticas no deben vincularse a las políticas e indicó que Polonia espera firmar este otońo un nuevo contrato de suministro de gas natural ruso. De los 14.000 millones de metros cúbicos de gas que consume Polonia cada ańo, 6.200 millones los importa de Rusia, que le proporciona también casi la totalidad del petróleo que utiliza.

ESTUDIAR LA HISTORIA

Del encuentro entre Putin y Tusk ha salido el compromiso de que los historiadores rusos y polacos trabajen juntos para sacar a la luz las partes oscuras de su pasado compartido, que sigue ensombreciendo las relaciones.
Uno de los episodios que los primeros ministros quieren que sean estudiados por equipos conjuntos de historiadores de ambos países es la masacre de Katyn (oeste de Rusia), donde en 1940 fueron ejecutados en masa ciudadanos polacos --muchos de ellos, oficiales del Ejército hechos prisioneros de guerra--.
Polonia quiere que Rusia pida perdón por la orden que dio Stalin de matar a todo el cuerpo de oficiales. Durante décadas, Moscú responsabilizó a los nazis, pero tras la caída de la Unión Soviética reconoció que fue el dictador soviético quien lo ordenó.
En una ceremonia celebrada en Westerplatte, en la costa del mar Báltico, el presidente polaco comparó lo ocurrido en Katyn con el genocidio nazi contra los judíos. "Hay una cosa que vincula esos crímenes, aunque su escala fue distinta. Los judíos perecieron porque eran judíos. Los oficiales polacos perecieron porque eran oficiales polacos", explicó.
"No es Polonia quien tiene que aprender la lección de humildad. No tenemos ninguna razón para ello. Otros tienen que hacerlo, aquellos que causaron esta guerra", ańadió Kaczynski, un conservador nacionalista, durante el acto al que asistieron veteranos de guerra y miembros del Gobierno.
Tusk, por su lado, insistió en la necesidad de mirar al pasado con honestidad. "La verdad puede ser dolorosa, pero no debería humillar a nadie (...). Si la declaración del primer ministro Putin significa eso para Rusia, que buscar la verdad de esos acontecimientos no es una humillación sino una estrategia planeada y acertada para conseguir un entendimiento en el futuro, entonces estamos satisfechos", declaró.

SUFRIMIENTO POR LA OCUPACIÓN ALEMANA

La que sí admitió la parte de culpa de su país fue Angela Merkel, quien lamentó el "sufrimiento inconmensurable" que comenzó con la invasión de Polonia por parte de Alemania. "Ningún país sufrió tanto como Polonia a causa de la ocupación alemana", subrayó. "Aquí, en Westerplatte, como canciller alemana, recuerdo a todos los polacos que sufrieron indescriptiblemente por los crímenes de las fuerzas ocupantes alemanas", manifestó.
Merkel afirmó que a pesar de que "los horrores" de la Segunda Guerra Mundial ya no tienen remedio y que "las cicatrices estarán ahí siempre", la misión de Alemania y de todos los pueblos es "forjar el futuro siendo conscientes de una responsabilidad eterna" por lo ocurrido.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que no pudo asistir a los actos, subrayó la importancia de mantener la unidad de Europa. En una carta remitida al primer ministro polaco, Durao Barroso aseguró que "debemos mantener viva la memora de aquellos trágicos acontecimientos para poder comprender lo importante que es preservar lo que hemos conseguido".
"La identidad europea ha demostrado ser suficientemente fuerte frente a los ańos de sufrimiento para mantener el espíritu de unidad vivo. Debemos continuar promoviéndola, con espíritu de solidaridad, entendimiento mutuo y tolerancia", defendió.

El horror acerca a Rusia y Polonia

Acuerdan revisar la historia de forma objetiva para aclarar su papel en el inicio de la contienda



Presidentes y jefes de gobierno de varios países homenajean a los caídos en el ataque a Westerplatte durante la invasión germana de Polonia. / AP

Putin, conciliador, se mostró partidario de «caminar juntos hacia la verdad»
La canciller, Angela Merkel, se «inclinó ante las víctimas» de la ocupación nazi

(P. SOTO | COLPISA. VARSOVIA. La verdad.es)

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, tendió ayer la mano a Polonia durante la ceremonia que se celebró en Gdansk -la antigua ciudad libre de Danzig, al norte del país- con motivo del 70 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Además del mandatario ruso, el evento reunió a una veintena de jefes de Estado y de gobierno, como la canciller alemana, Angela Merkel, y los primeros ministros de Francia e Italia, François Fillon y Silvio Berlusconi.
La conmemoración se llevó a cabo en un contexto de tensiones entre Moscú y Varsovia, después de que se difundieran en los últimos días en Rusia una serie de documentos de dudoso rigor histórico que engrandecen el papel de Stalin durante la contienda y denuncian que Polonia llegó a un acuerdo con Hitler, en 1934, para atacar a la URSS.
Esta serie de acusaciones, que ayer volvieron a repetirse con la presentación de antiguos informes de inteligencia en Moscú, despertaron un profundo malestar en Polonia. Ante esta situación y después de reunirse con el primer ministro polaco, Donald Tusk, el premier ruso optó por desbrozar la senda de la reconciliación. En una rueda de prensa tras su cita con el jefe de Gobierno polaco, se mostró partidario de superar los problemas heredados de la historia con «pragmatismo» y de «caminar juntos hacia la verdad».
Horas después, durante su discurso en la ceremonia de conmemoración del inicio de la guerra, el dirigente del Kremlin remarcó su perfil más conciliador. Putin volvió a condenar todos los pactos rubricados con Adolf Hitler entre 1934 y 1939, incluido el acuerdo germano-soviético de no agresión que propició el reparto de Polonia, porque eran «moralmente inaceptables, no tenían ningún sentido político, y fueron nocivos y peligrosos». En este sentido, dio por sentado que Rusia «ha admitido sus errores» y emplazó a los demás países «que también concluyeron acuerdos con los nazis a hacer lo mismo».
En un intento por empezar a alejar ya los fantasmas del pasado, Putin y Tusk señalaron como primer paso para lograr la reconciliación «respetar» las conclusiones que emita el grupo de especialistas de los dos países sobre los pasajes más trágicos y oscuros de la historia común, como el asesinato de más de 20.000 oficiales polacos en Katyn (actual Ucrania) a manos de la Policía política de Stalin. «Queremos que esta tragedia de la Segunda Guerra Mundial no se repita jamás», enfatizó el mandatario del Kremlin, que abogó por interpretar la historia de forma «objetiva». Los dos jefes de Gobierno dieron el visto bueno a la firma de diversos convenios en materia económica, energética y de pesca.
Sufrimiento
La canciller alemana, que eludió interceder en la controversia que arrastran Polonia y Rusia, subrayó en su discurso las consecuencias de la invasión germana de Polonia. «La guerra provocó años de injusticia, humillación y destrucción», proclamó antes de confesar que «no existen palabras que puedan describir ni tan siquiera de cerca el sufrimiento de esa contienda y del Holocausto». Por todo ello, se «inclinó ante las víctimas» para «recordar como canciller alemana a todos los polacos que sufrieron lo indecible a manos de la fuerza de ocupación alemana».
El 1 de septiembre de 1939, las tropas del Tercer Reich invadieron Polonia. Fue el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Francia y Reino Unido declararon la guerra a Alemania dos días después y a los 17 días de la intervención nazi, la URSS, que había firmado un acuerdo de no agresión mutua con Alemania, invadió el este polaco.
Seis años de guerra dejaron más de 50 millones de muertos -el 20% de la población de Polonia pereció- y un panorama desolador en toda Europa. La ciudad de Gdansk fue el escenario de los actos de conmemoración de ayer. A esa hora sonaron unos cañonazos, que recordaron los disparos que efectuó hace 70 años el buque de guerra teutón Schleswig-Holstein contra la base militar de Westerplatte con los que arrancó la contienda. El presidente de Polonia, Lech Kaczynski, y el primer ministro, Donald Tusk, se reunieron con un nutrido grupo de veteranos para recordar «quién comenzó la guerra, quién fue el culpable, quién fue el ejecutor y quién fue la víctima de la agresión».

Rusia tiende la mano a Polonia para cerrar heridas de la Guerra Mundial

(La Voz de Galicia/P. Soto P. Soto/ 02/09/2009)

Putin afirma que quiere evitar nuevas tragedias, pero pide autocrítica a los países que pactaron con los nazis


Un grupo de soldados forman ante el monumento que evoca la Segunda Guerra Mundial en Westerplatte, el lugar donde empezó. | (ADAM CHELTOWSKY/REUTERS)

El primer ministro de la Federación Rusa, Vladimir Putin, tendió ayer la mano a Polonia durante la ceremonia que se celebró en Gdansk, con motivo del 70 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Además de Putin, el evento reunió a una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, como la canciller alemana Angela Merkel y los primeros ministro de Francia e Italia, François Fillon y Silvio Berlusconi. La conmemoración estuvo marcada por las tensiones surgidas entre Moscú y Varsovia después de que se difundieran en Rusia documentos que engrandecen el papel de Stalin durante la contienda y acusan a Polonia de haber llegado a un acuerdo con Hitler en 1934 para agredir a la URSS.
Después de reunirse con el primer ministro polaco, Donald Tusk, en la ciudad de Sopot, el dirigente ruso abogó por superar los problemas heredados de la historia con «pragmatismo» y pidió «caminar juntos hacia la verdad». «Polonia y Rusia tienen problemas en su historia común que deben ser analizados», dijo. Durante el discurso que pronunció por la tarde, Vladimir Putin volvió a mostrarse conciliador y se atrevió a condenar todos los pactos concluidos con la Alemania nazi entre 1934 y 1939, incluido el acuerdo germano-soviético, porque eran «moralmente inaceptables, no tenían ningún sentido político, y fueron nocivos y peligrosos».
Dio por sentado que Rusia «ha admitido sus errores, y el Parlamento ruso ha condenado el Pacto Molotov-Ribbentrop», y emplazó a los demás países «que también cerraron acuerdos con los nazis a hacer lo mismo». Además, hizo una encendida defensa del papel de la URSS durante la guerra y recordó a los centenares de miles de soldados soviéticos que murieron en los campos de batalla polacos y de otros países. «Queremos que esta tragedia nunca se repita en el futuro», proclamó.
Por su parte, Merkel recordó que la guerra provocó «años de injusticia, humillación y destrucción» para Polonia y Europa, y «no existen palabras que puedan describir ni tan siquiera de cerca el sufrimiento de esa guerra y del Holocausto». Por todo ello destacó: «Me inclino ante las víctimas. Aquí, en la Westerplatte, quiero recordar como canciller alemana a todos los polacos que sufrieron lo indecible a manos de la fuerza de ocupación alemana».
Merkel no eludió el polémico tema de los desplazamientos de población alemana después de la derrota nazi, que fue evocado en una carta conjunta de los obispos alemanes y polacos, pero aclaró que «lo hacemos sin intentar reescribir la eterna responsabilidad histórica de Alemania, eso no sucederá jamás».
Putin y Tusk fijaron como primera etapa para lograr la reconciliación «respetar» las conclusiones que emita el grupo de especialistas de los dos países sobre los pasajes más trágicos y oscuros de la historia ruso-polaca, como el asesinato de más de 20.000 oficiales polacos en Katyn (actual Ucrania) a manos del NKVD (la policía política de Stalin).
Gdansk fue el escenario de los actos de conmemoración a partir de las 4.45 horas, cuando sonaron unos cañonazos que recordaron los disparos que efectuó hace 70 años el buque de guerra alemán Schleswig-Holstein contra la base militar de Westerplatte

Europa recuerda el horror nazi con espíritu conciliador

(2/9/2009) 70° ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

(El Periodico de Cataluna)
Europa recuerda el horror nazi con espíritu conciliador

• Rusia y Polonia rebajan la tensión pese a las disputas revisionistas del conflicto

• Putin llama a los líderes europeos a reconocer los errores de sus predecesores


Un veterano de la segunda guerra mundial asiste a la ceremonia de conmemoración. Foto: AFP / JANEK SKARZYNSKI

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, llamó ayer a los líderes europeos a reconocer «los errores políticos» de sus predecesores que llevaron al inicio de la segunda guerra mundial y rindió tributo a «millones de soldados de la coalición antihitleriana, partisanos y civiles que murieron a manos de los verdugos nazis». Fue un llamamiento realizado durante la celebración en Gdansk (Polonia) del 70° aniversario del comienzo de la guerra más sangrienta de la historia de la humanidad.
Putin reiteró ayer que el pacto Molotov-Ribbentrop, por el que la Unión Soviética y la Alemania nazi se repartieron Polonia y el resto de Europa en 1939, fue «inaceptable desde el punto de vista moral». «Hay que reconocer los errores. Nuestro país ya lo ha hecho. El Parlamento ruso condenó ese pacto. Esperamos que otros países que habían suscrito pactos similares con el régimen nazi también lo hagan», dijo el primer ministro ruso. Este mea culpa a medias contrasta con la asunción de responsabilidades sin ambajes de la cancillera alemana, Angela Merkel, en su discurso.

POLÉMICA PREVIA / Putin y Merkel viajaron junto a los dirigentes de unos 20 países a Polonia para conmemorar la invasión alemana que marcó el estallido bélico. En el primer acto de la ceremonia, los dirigentes polacos, diplomáticos y antiguos combatientes se reunieron a las 04.45 locales, hora en la que sonaron los primeros cañonazos que dieron inicio a la guerra en Westerplatte, cerca de Gdansk (antigua Dánzig).
«Estamos aquí para recordar quién fue el agresor y quién fue la víctima en esta guerra, puesto que sin una memoria honesta, ni Europa, ni Polonia, ni el mundo podrían vivir jamás en seguridad», dijo por su parte el primer ministro polaco, Donald Tusk.
Las ceremonias conmemorativas fueron precedidas por una fuerte polémica entre Europa y Rusia sobre el papel del dictador soviético Iosif Stalin, quien en 1939 firmó el pacto de no agresión con la Alemania nazi. Mientras el Kremlin destaca el papel clave de la URSS en la victoria frente a Hitler en 1945, los polacos y bálticos culpan a Stalin de la guerra por repartirse Polonia con Hitler, así como de la anexión de los Estados bálticos.
El Kremlin se ha opuesto firmemente a que se presente a la URSS como agresora en la guerra, en la que murieron al menos 27 millones de sus ciudadanos. Pero muchos europeos sostienen que el pacto de no agresión –del que Hitler renegó en 1941 al invadir la URSS– fue el detonante de la invasión de Polonia e, inevitablemente, de la segunda guerra mundial. «Respecto a lo que precedió a la tragedia, corresponde a los expertos determinarlo», dijo Putin acerca del grupo de historiadores ruso-polaco que tratarán de arrojar luz sobre las sombras del conflicto.
Pese a esas discrepancias, el primer ministro ruso, que curiosamente se hospedó en un hotel de lujo en el que hace 70 años se alojó el propio Hitler, aseguró ayer que tenía la esperanza de que las relaciones entre Polonia y Rusia mejoren y se liberen de los lastres del pasado. En este sentido, el encuentro entre Putin y Tusk se produjo en un clima amigable.

MASACRE DE KATYN / Una de las cuestiones penosas todavía sin resolver es la matanza de más de 22.000 oficiales polacos, prisioneros de guerra, en el campo de concentración ruso de Katyn en 1940. En la ceremonia celebrada en Westerplatte, el presidente polaco, Lech Kaczynski, comparó los asesinatos de Katyn con el genocidio nazi contra los judíos. «Hay una cosa que une a esos crímenes, aunque su magnitud fue diferente. Los judíos murieron por ser judíos. Los oficiales polacos murieron por ser oficiales polacos», dijo.
Polonia quiere que Rusia pida perdón por la masacre de Katyn. Sin embargo, el Kremlin se ha abstenido hasta el momento, justificando la matanza de los militares polacos con similares antecedentes históricos entre los dos países. En 1919, el Ejército polaco fusiló a más de 20.000 soldados del Ejército Rojo.
Ayer mismo, el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) publicó «documentos inéditos» sobre la política polaca en 1935-1945, con «planes secretos» de atacar a la URSS junto con la Alemania nazi en vísperas de la guerra. Las acusaciones han causado indignación en Polonia. «Nosotros tenemos que oponernos a los intentos de escribir una nueva historia», señaló ayer mismo Kaczynski en el diario polaco Rzeczpospolita.

Polonia intenta que Moscú devuelva las obras de arte arrebatadas tras Guerra

EFE , Varsovia pretende recuperar las obras de arte arrebatadas por la antigua Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas soviéticas ocuparon Polonia, algo que espera lograr aprovechando la mejora de relaciones con Rusia.
La diplomacia polaca tiene como primer objetivo la vuelta a casa de nueve pinturas que hasta 1946 colgaban en las paredes del museo de Gdansk y en la colegiata de Glogów, entre ellas una tabla de Lucas Cranach y otra del flamenco Jan Bruegel el Viejo, según informa hoy el diario "Dziennik".
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores polaco se espera que sus pretensiones sean escuchadas por el Kremlin, especialmente después de la mano tendida por el primer ministro ruso, Vladimir Putin, tras su reciente reunión con el primer ministro polaco, Donald Tusk, en la que el mandatario ruso afirmó su deseo de que Rusia y Polonia logren superar el pasado y alcancen relaciones privilegiadas.
Entre 1945 y 1946 varias cajas cargadas con obras de arte salieron desde Gdansk con dirección a la URSS, algunas de las cuales acabaron en el museo Pushkin de Moscú.
A pesar del acercamiento protagonizado por Tusk y Putin, desde Polonia todavía se espera que Rusia se disculpe oficialmente por las atrocidades cometidas por la antigua Unión Soviética en Polonia, fundamentalmente por la tragedia de Katyn (en la actual Ucrania), donde más de 20.000 oficiales polacos perecieron a manos de los soviéticos.
Para muchos polacos, acontecimientos como éste o como la imposición del comunismo tras la Segunda Guerra Mundial dificultan la reconciliación con Rusia, a pesar de que la visita de Putin a Gdansk ha supuesto un importante paso en el acercamiento entre ambos países.