Varsovia (EFE). Los restos de más de 2.000 civiles alemanes encontrados el pasado otoño en una fosa común en Polonia. posiblemente de la Segunda Guerra Mundial, recibieron hoy sepultura en el cementerio militar de Glinna (noroeste del país).
Los miles de huesos aparecieron hace meses en Malbork (norte de Polonia), donde habían permanecido hasta ahora, mientras los expertos intentaban resolver el enigma de este enterramiento masivo, hallado por casualidad durante las obras de edificación de un hotel y un centro de conferencias.
Los investigadores creen que los restos pertenecen a víctimas de la Segunda Guerra Mundial, posiblemente asesinados por el Ejército Rojo que arrasó esta localidad durante su avance hacia Berlín en la primavera de 1945, en las últimas semanas del conflicto.
Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Malbork formó parte de la Prusia Oriental (Alemania), entonces bajo el nombre de Marienburg, lo que justifica que los restos se atribuyan a civiles germanos.
"Lo más raro en todo esto es que entre los huesos no se ha encontrado ni un solo documento de identificación", señaló Zbigniew Sawicki, el arqueólogo al frente del equipo que estudia la fosa común, quien destacó que tampoco se han hallado restos de ropa o de cualquier otro efecto personal.
Sawicki también subrayó el elevado número de mujeres (más de un millar) y niños (cerca de 380) enterrados en esta fosa, que se abrió a apenas unos 300 metros del castillo de Malbork, una fortaleza medieval construida por la orden de los caballeros teutónicos que cada año es visitada por miles de turistas.
Los restos descansarán desde ahora junto a soldados alemanes caídos en la contienda y enterrados también en este camposanto de Glinna, donde hoy las autoridades polacas y germanas presentes en el acto llamaron al entendimiento entre los pueblos y la convivencia pacífica.